Un herida que no sanará nunca.
Siempre quise plasmar en algún lugar lo que diariamente realizo en torno al arte que amo. Es acá en donde voy a mantener viva mi manera de hace Bonsai tras las grandes desilusiones que el resto de los cultores me han hecho sentir luego de saber lo mucho que se habla de mi particular manera de decir y hacer las cosas. Gente que encontraba cercana a mi se dió el gusto de hablar a mis espaldas, siendo que yo siempre estoy acá,… para escuchar sus críticas …
... que desilusión.
EL mundo del bonsai criollo se está volviendo un conventilléo de grandes proporciones, por lo que desde ahora solo quiero trabajar mis árboles tranquilo, sin la mirada de gente que no valora el gran esfuerzo que esto significa para mi. Acá es donde reforzaré mi manera de hacer las cosas y poder mantener un historial de mi vida con ellos y hasta que la fuerza me pueda acompañar.
Un tema que no puedo dejar de comentar, es la pobre capacidad de otros en no reconocer que acá en Chile nadie (y me incluyo) sabe hacer Bonsai de verdad a excepción de unos cuantos; el resto somos puros proyectos a medio realizar y sin una base en las reglas estrictas que sugiere el Bonsai. Además nunca vamos a poder ni siquiera, acercarnos a lo que realmente pasa en el extranjero si no cambiamos nuestra pobre, insidiosa, egoísta y nebulosa forma de ver y compartir nuestros trabajos.
Se supone que el bonsai es conciliador, y no un campo de batalla en donde los supuestos cultores mediocruchos se sacan los ojos o sacian su hambre comiéndose a los más débiles y, creyéndose mucho más cultores y expertos que el de al lado.
Dejo acá escrito parte de mi sentir y de mi molestia por no ser correspondido en lo que tanto me gusta hacer,… que es compartir, mostrar y aprender.