“Has que tu bonsai parezca un árbol y no que tu árbol parezca un Bonsai”…
John Y. Naka.
Quise empezar con una de las citas más famosas en el mundo del Bonsai occidental. Tal vez el maestro Naka haya que tenido que enseñarnos este arte de esa manera, pues no tenemos el verdadero sentido espiritual, religiosos, histórico y cultural que se vive en Japón,… Es lo que hay, y bajo ese concepto nos dio lecciones de este Arte en continuo movimiento. Puede ser que nos estamos olvidando que estamos trabajando con árboles y que como tales, son los representantes más increíbles y maravillosos de nuestra Flora.
En un comienzo las formas o estilos del Bonsai en occidente estuvieron muy aferrados a los que nos mostraban nuestros maestros japoneses. Árboles llenos de curvas, nubes de follaje muy marcadas, algo frondosos y con estilos y reglas muy definidos y sin posibilidad alguna de innovar.
Ahora el arte del bonsai en occidente está sufriendo poco a poco una diferenciación bastante notoria respecto de lo que nuestros maestros japoneses hacen todavía. Formas y estilos nuevos han salido a terreno por la necesidad de recrear lo que se está viendo y ejemplificando de manera minimalista a la naturaleza.
Estoy claro que Bonsai como concepto de arte es si o si lo que se hace en Japón y que no hay otro concepto, opinión o regla que valga. Bonsai para los japoneses es eso, BONSAI; y no hay nada que podamos hacer como para poder cambiarlo. Si queremos hacer el verdadero arte Bonsai, debemos acercarnos y aferrarnos de las reglas complejas y muy poco flexibles del entrenamiento de árboles del Japón.
En occidente se están redescubriendo concepto y estilos que para los japoneses no existían ni existirán. Formas como las de árboles tan característicos de la Sabana Africana, o estilos como los de Piceas de los Alpes y por que no decirlo, formas como las de nuestros Nothofagus que no tienen nada que envidiarle a los especies Japonesas. Considero que es necesario darnos el tiempo para ver si lo que la naturaleza nos muestra también es valido de copiar, y no hacer las cosas reproduciendo en serie lo que vemos en Oriente.
Personalmente disfruto del concepto de Naturalismo, cosa que no tiene nada que ver con hacer crecer el árbol de manera natural, sino más bien y como dijo John Y. Naka, estoy tratando de hacer que mis bonsai parezcan árboles apoyándome de las miles de técnicas de cultivo existentes en el Bonsai. Al final de cuentas, trato que mis árboles, se vean algo más naturales o simples; cosa muy complicada aunque no se crea así, puede ser que sea más difícil hacer árboles que hacer Bonsai.
Hacer bonsai que parezcan árboles puede carecer de un concepto claro de entrenamiento y de toda filosofía de vida o religión, pero de lo que no está falto, es del claro concepto de que esa pieza de arte está más arraigada a la realidad que la fantasía y concepto de filosofía que nadie entiende salvo los japoneses. Por eso yo me pregunto,…
¿Qué es más “salvo”, hacer una mala copia del Bonsai o hacer una buena imagen del lo que supone ser algo natural?
No lo sé, pero los puristas pueden hacer las cosas como se las enseñado sus maestros japoneses que han hecho las cosas como se debe por cientos de años, mientras yo, aún estoy tratando de entender cual es mi verdadero norte en este tema… quizás no lo sepa nunca… .